LA SANGRIENTA BODA DE ALFONSO XIII Y VICTORIA EUGENIA DE BATTENBERG (HILO)




Tal día como hoy de 1906 se celebró la boda entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. Tras el enlace los recién casados se dirigían al Palacio Real cuando de repente sucedió algo que teñiría la jornada de sangre. Detrás de ese suceso se esconden varios misterios.


El primer misterio es una enigmática y casi profética inscripción que apareció en un árbol del Retiro días antes. En él se podía leer: “Ejecutado será Alfonso XIII el día de su enlace”, junto a una calavera con dos tibias cruzadas y la palabra “dinamita”. Firmaba "un irredento".




¿Quién sería ese irredento? Un señor que se encontraba allí con sus hijos esa tarde dijo que había visto a dos hombres bien vestidos que parecían grabar algo en la corteza del árbol. Uno de ellos, que llevaba un gorro flexible de los llamados frégoli, llegó incluso a increparle.







Días después, al leer las noticias sobre la boda real, tuvo la certeza de que era el mismo tipo que aparecía en los titulares. Su nombre era Mateo Morral, un joven catalán de buena familia y buena presencia. Amigo y pupilo de Ferrer i Guàrdia y de fuertes convicciones políticas.






Morral había estado durante días planeando algo que tendría que haber cambiado el curso político del país, como lo haría apenas dos años después en Portugal. Pretendía atentar contra los reyes el mismo día de su boda, a la salida de la iglesia. Para ello alquiló una habitación.





Se alojó en el nº 88 de la calle Mayor, en el mismo edificio en el que se ubica el restaurante Casa Ciriaco, desde donde comienza su andadura Max Estrella en Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Morral sabía que la comitiva pasaría por allí y el plan era arrojar una bomba a su paso.





La bomba era del modelo preferido por los anarquistas de aquel entonces: la llamada “bomba Orsini”. Precisamente, el nombre provenía de Felice Orsini, un revolucionario que había inventado el artefacto con el que atentó contra el emperador de Francia, Napoleón III, sin éxito.







Por fin llega el 31 de mayo. En enlace real se celebra en la iglesia de Los Jerónimos. Los reyes abandonan la iglesia en medio de gran expectación. Se respira un clima de celebración. Nada hace suponer lo que espera a la comitiva a su paso por el número 88 de la calle Mayor.





Mateo Morral espera en el balcón hasta que tiene el carruaje de los reyes a tiro. En ese momento arroja un ramo de flores, pero el ramo es un regalo envenenado; ha introducido la bomba dentro. El destino quiso que al caer chocara con un cable de tranvía, desviando su trayectoria.



La bomba explota causando gran espanto entre los asistentes. El preciso instante de la explosión, y la consecuente desbandada, es captado por un estudiante de medicina que dice ser familiar de Ramón de Mesonero Romanos. Realizó un único disparo. La exclusiva se publica en el ABC.



Fallecen casi una treintena de personas, algunos caballos y hay un centenar de heridos entre los presentes. Algunos buscan con la mirada a la pareja real, pero allí el que reina es el caos. Se empiezan a escuchar rumores: los reyes han resultado ilesos y van camino de palacio.



Se dice que el propio Morral había atentado contra Alfonso XIII en París un año antes. Este nuevo intento de magnicidio había corrido la misma suerte que el atentado de Orsini en el que hubo 8 muertos y 150 heridos entre los asistentes, pero del que Napoleón III salió ileso.



Morral consiguió huir y llegó hasta Torrejón de Ardoz. Allí, en un ventorrillo llamado Los Jaraices, a la dueña le llamó la atención las buenas maneras y el acento catalán del joven. Entonces entró un guarda que, después de una breve conversación, le conminó a que le acompañara.


Morral acepta acompañar al guardia, llamado Fructuoso Vega, y llegado un momento algo sucede. La versión oficial afirma que Morral disparó contra fructuoso Vega y que después se habría quitado la vida disparándose con la misma arma. Pero hay varias cosas que no cuadran...